El amor también se celebra en los pequeños gestos y los sabores que compartimos.

El 14 de febrero es esa excusa perfecta para detenerse un momento, desconectarse de la rutina y pensar en cómo sorprender a esa persona especial. Una sorpresa bien pensada no necesita grandes despliegues: puede ser un detalle íntimo, una charla sin reloj o una merienda que exprese afecto sin decirlo con palabras complicadas.

Imaginá preparar un rincón acogedor en casa: luz cálida, música suave y una bandeja con lo que más les gusta. Incluir unas Galletitas Turimar Miel en esa bandeja es un gesto que mezcla dulzura con cariño en cada mordisco.

Lo más lindo de esa sorpresa no es el dulce en sí, sino la intención detrás de él. Es tomarse el tiempo de pensar en los gustos del otro, de proponer un encuentro sin prisa y de compartir un momento que se recuerde por cómo los hizo sentir. Celebrar el amor puede ser tan simple como ofrecer una merienda pensada con dedicación.

.