Porque a veces el verdadero motivo para juntarse no es tomar café, sino tener un rato para ponerse al día.

El café tiene una particularidad: puede ser parte de una rutina completamente solitaria, pero también puede convertirse en una invitación. “¿Tomamos un café?” puede significar muchas cosas: necesito contarte algo, hace mucho que no nos vemos, tenemos que ponernos al día o simplemente tengo ganas de pasar un rato con vos.

Y quizás ahí esté una de las mejores cosas de compartir un café: no hace falta organizar un gran plan. Dos personas, una mesa y un rato sin apuro pueden ser suficientes para que una charla que iba a durar veinte minutos termine extendiéndose durante horas. La Organización Internacional del Café reconoce justamente al 1 de octubre como una jornada para celebrar esta bebida que forma parte de la vida cotidiana de personas de todo el mundo.

Además, hay combinaciones que parecen hechas para acompañar esas conversaciones. Un café recién preparado y unas Palmeritas Turimar pueden convertir una simple juntada en una merienda.

Así que la próxima vez que tengas ganas de ver a alguien, no hace falta esperar una ocasión especial. Mandale un mensaje, preparen café y que la charla haga el resto.