Volvé a encender la ilusión dejando algo rico para los que vienen de lejos — ¡incluso sus camellos!
La tradición de los Reyes Magos atraviesa generaciones porque conserva intacta su capacidad de sorprender e ilusionar. Esa noche previa, llena de expectativas, de imaginación y de sueños pequeños, nos invita a pensar con ternura en los demás.
¿Y si además de dejar agua y pasto para los camellos, les preparás una bandeja con Galletitas Turimar Mantekitas? Ese gesto divertido no solo entretiene a los chicos, sino que convierte la espera en una experiencia compartida. Entre historias sobre quién será el primero en ver los regalos y risas por las ocurrencias de la noche, la merienda se vuelve parte de la magia.
La esencia de esta costumbre no está solo en los regalos: está en el acto de dar, de cuidar y de permitir que la ilusión tome forma. Y cuando un dulce se convierte en símbolo de ese cariño, la experiencia (y el recuerdo) se vuelven aún más especiales.
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