Leer desde chicos abre puertas a la imaginación, al conocimiento y a nuevas formas de mirar el mundo.

Aprender a leer es mucho más que reconocer palabras. La alfabetización permite acceder al conocimiento, desarrollar nuevas habilidades y participar plenamente de la sociedad. Por eso, la UNESCO la considera un derecho humano fundamental y una herramienta clave para construir sociedades más justas, pacíficas y sostenibles.

Y en 2026, esta reflexión tiene un significado todavía más especial: se cumplen 60 años del Día Internacional de la Alfabetización. Para conmemorarlo, la UNESCO propone el lema “Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad”, poniendo el foco en cómo leer y escribir también pueden abrir oportunidades, favorecer la inclusión y contribuir a construir un futuro más sostenible.

Pero antes de que los chicos puedan leer solos, hay algo todavía más simple que podemos hacer: leerles. Sentarse juntos con un cuento, inventar voces para los personajes, hacer preguntas sobre la historia o simplemente pasar las páginas puede convertirse en un ritual familiar que despierte el amor por los libros.

Y después de una buena historia, también puede llegar una buena merienda. Una tarde de lectura puede terminar con una taza de leche, un mate cocido o un jugo y unas Galletitas Turimar Miel para compartir.

Porque algunas historias quedan en los libros. Otras quedan en la memoria. Y esas tardes en las que alguien nos leía un cuento mientras compartíamos algo rico pueden ser de las que más recordamos cuando crecemos.